viernes, 24 de junio de 2011

En cada botella de Conquest existe una leyenda.

El vino, el mar, la tierra, la carretera. Todo nos impulsa hacia la conquista de un territorio inexplorado.

A 100 años del nacimiento de Juan Manuel Fangio, Conquest Winery presenta Fangio Legend, una edición limitada para homenajear al maestro de la Fórmula 1 con lo mejor de sus vinos.
A su línea “Veleros” compuesta por Mayflower y Barlovento, Conquest Winery sumó la línea especial Fangio (Malbec y Torrontés). Hoy el portfolio de la bodega se completa con Fangio Legend, edición limitada de un corte 83% Malbec y 17% Cabernet Franc, que saldrá al mercado el 24 de Junio, día en que se conmemora el centenario del nacimiento del gran corredor argentino.
Amantes de la navegación, pilotos y constructores de barcos, Luis Perales y sus hijos Diego y Ana, fundaron Conquest Winery animados por el desafío de hallar en el espíritu del vino, la misma autenticidad y placer que los lleva a surcar ríos mares.
En esta ocasión la idea fue homenajear a Fangio con el blend “Legend”, no sólo por la admiración que “El Chueco” despierta en todas las generaciones de argentinos sino, y sobre todo, por una larga y profunda amistad que une a Diego con descendientes de Juan Manuel Fangio.
Así resumen los propietarios de Conquest esta iniciativa: “Es un homenaje a nuestro capitán en tierra, y a los valores de audacia, coraje y superación que él encarnó y que son también nuestro modo de entender la vida”.

Ficha técnica
Blend 83% Malbec 17% Cabernet Franc
Cosecha: 2009
Origen: Finca Los Vientos, viñedo ícono de la empresa ubicado en Los Arboles, Tunuyán a 1.100 metros sobre el nivel del mar.
Alcohol: 14,5%
Acidez total: 5,44 g/l
Azúcar residual: 2,7 g/l
Se recomienda beber a 16- 18 grados centígrados.


Nota de cata
Vino de color rojo rubí con destellos violáceos, mostrándose brillante y audaz. En nariz aparecen las notas complejas representativas del Cabernet Franc y Malbec, donde emergen sus primeros aromas frutales además de sutiles fragancias aportadas por la madera. Transcurridos unos minutos en copa, van fusionando la menta, las especias, el pimiento dejando un dejo de grafito hacia el final.
En boca, presenta una entrada dulce, que invita a seguir degustando su cuerpo firme con taninos marcados pero a su vez redondos y elegantes. El Cabernet Franc marca su personalidad en un final medio con un retrogusto afianzado y complejo.

Contacto
info@conquestwinery.com.ar
ventas@conquestwinery.com.ar

J. Salguero 2577 – 3° "B". CABA. CP: C1425DEJ
Tel: 054-11-48023325

miércoles, 22 de junio de 2011

Más fotos Desenchufados2011









Desenchufados2011






Músicos devenidos en enólogos, arquitectos, community managers, licenciados en turismo, en marketing, en publicidad, periodistas, programadores, ingenieros, gerentes comerciales y hasta en dueños de bodegas, revirtieron los papeles y por una noche fueron solamente músicos.
Desenchufados2011 fue refugio temporal para este puñado de soñadores; idea de Juan Pablo Michelini. Era necesario, imperioso, urgente, darle rienda libre a la música entre estos amigos que arrastró el viento y juntó el mundillo del vino. El "Juampi" un tipo que siempre sueña y tiene esa alegría contagiosa, me dijo "vamos, hagamos esto" y yo le creí. Su vino se llama Zorzal y si pudieras ver el paisaje de Gualtallary donde él y sus hermanos Gerardo y Matías tienen arraigado el corazón, entenderías claramente quiénes y cómo son los Michelini.
Pero hizo falta la magia de Sebastián Ontiveros (enólogo off road) y su firme convicción de que todo se soluciona mágicamente para concretar Desenchufados2011. En un instante el tipo había resuelto todo; lugar, comida, bebida, escenario. El refugio que contiene al soñador.
Bastó con dar la voz de "aura" y fueron apareciendo, de uno en uno; Agustín Merino y su bella guitarra; Gonzalo Merino y con él la alegría; Laurita Saieg, entusiasta compañera de muchos momentos; el Nico, que aportó casa, voz y tecnología. Germán Di Césare enólogo de Trivento y admirable folclorista; Anabel Caselles, la hermosa flamenca de SinFin; Calina Salas de Trivento, su carisma y dulzura se sienten a la distancia; Marti Salas y Juan Giménez Riili, apoyaron el evento desde el primer momento; Maru A. Zgaib la niña que le aporta chispa a la imagen de Mendel; Coti y Hernán Pimentel, los hermanos de Caelum que se llevaron a toda la flia. Lucas Niven, qué grande el Luquitas! llevó vinos de Catena Zapata que bebidos mientras escuchábamos "Durazno sangrando" de Luis Alberto Spinetta se convirtieron en pócima para olvidar penas. Juan Pablo Ortiz, aportó bajo, televisión, buen humor y fotos! Nesti Bajda que además de llevar unos riquísimos vinos de Escorihuela aplaudió y cantó a morir. Mi querida hermana Adriana, que también es enóloga y con la que aprendí a amar el canto; mis amigas queridas Eliana y Natalia...mis amigos Analía y Maxi. Cuando promediaba la noche y parecía que todo estaba dicho ya, cayeron los hermanos Chavero! Su folclore es para sacarse el sombrero!
Hubo mucha más gente que no puedo nombrar porque no sé sus nombres, pero qué bueno que hayan estado allí.
Desenchufados2011. No tengo más que decir. Por favor, agreguen sus comentarios.

martes, 30 de noviembre de 2010

Gra a Gra Pinot Noir, un nuevo vino de Gramona fruto de la investigación y el Cambio Climático


Autor www.bacodigital.com

Nace un nuevo vino de Gramona, el Gra a Gra Pinot Noir 2009, un vino naturalmente dulce fruto de un capricho de la Naturaleza. La Pinot Noir es la variedad de uva más afectada por el cambio climático y precisamente por esta razón y gracias al equipo de Gramona ha nacido el Gra a Gra Pinot Noir.

La historia del viñedo del que procede este vino se remonta a 1988, cuando Jaume Gramona, Director Técnico de Gramona, recién llegado de la Borgoña plantó el primer viñedo de Pinot Noir experimental del Penedés, en la finca Mas Escorpí, a más de 315 metros de altura, en un terreno muy pedregoso, calcáreo y con buena ventilación. De este viñedo surgió el vino Bru de Gramona –la primera añada fue la de 1997-, como único tinto de la bodega siendo 100% Pinot Noir. Doce años más tarde, en el verano de 2009, Jaume Gramona observó cómo este viñedo estaba sobre-madurando, debido sobre todo al aumento de las temperaturas, que dificultaban la simultaneidad de la maduración fisiológica y tecnológica, es decir, la óptima maduración de las pepitas y de la piel. Las variaciones observadas descartaban la elaboración para obtener el Bru de Gramona, que requiere otras características. Sin embargo, este fue el inicio que culminó con la elaboración del Gra a Gra Pinot Noir 2009, un vino naturalmente dulce.

Este nuevo vino es un claro ejemplo de la repercusión del cambio climático en la viticultura, ya que de un mismo viñedo se han obtenido dos vinos totalmente diferentes. En Gramona la innovación es una constante en su trayectoria y con el Gra a Gra Pinot Noir el equipo técnico de Gramona, liderado por Jaume Gramona, ha sabido adaptarse a la nueva situación. Este vino naturalmente dulce posee además un minucioso proceso de elaboración en el que los granos de las uvas fueron seleccionados individualmente de cada racimo. Se vendimiaron a mano en cajas dos terceras partes del viñedo, se trasladaron las uvas a la crio-cámara durante 36 horas, para bajarlas a una temperatura de 0ºC -sin congelación de la pulpa pero sí escarchado de la piel-. Una vez en la mesa de selección se escogieron los granos de uva más adecuados y se introdujeron en tinos de madera, donde se llevó a cabo una maceración prefermentativa de 10 días con bazuqueos cada 12 horas. Se protegió la superficie de los tinos con nieve carbónica y cuando se levantó el sombrero se descubó rápidamente. El mismo día se vendimió la tercera parte restante del viñedo y se realizó la misma operación incluyendo los granos de uva en el mosto que iniciaba su fermentación a 16ºC. La fermentación alcohólica duró casi 8 semanas, hasta que se paró de forma natural con 160 gr/l de azúcar y 13% de volumen alcohólico. Sin sequedad alguna en boca se consiguió una astringencia potenciadora imprescindible para el nuevo equilibrio alcohol-azúcar-acidez. Se obtuvo así el Gra a Gra Pinot Noir, un vino afrutado, de gran intensidad aromática y con un buen potencial de guarda. Servido entre 8ºC y 12ºC, resultará un excelente compañero de un pastelito suave o bizcocho con frutos rojos, crème brûlée o magdalenas. La producción de este primer Gra a Gra Pinot Noir ha sido muy limitada, pues sólo se han elaborado 4.000 botellas.

PVP aprox.: 18 €. De venta en tiendas gourmet
www.gramona.com

Gramona, los cavas más reconocidos a nivel nacional e internacional

Gramona ha logrado sumar el pasado año un gran número de reconocimientos que la han convertido en la bodega española más premiada en el 2009. Los vinos y cavas de Gramona han sido los más unánimemente premiados por las guías españolas de vino, siendo los cavas de esta bodega de Sant Sadurní d’Anoia siempre reconocidos entre los mejores vinos españoles. Las publicaciones internacionales se han hecho eco también del gran prestigio de los cavas Gramona, así, la revista americana “Wine & Spirits” ha situado Gramona en el Top 100 de las Bodegas del Mundo; y la reconocida publicación americana “Wine Enthusiast” consideró en el 2009 al cava Gramona III Lustros como uno de los 10 Mejores Vinos Españoles. Es un gran orgullo para esta bodega familiar con más de 125 años de historia en el mundo del cava y el vino que sea reconocido su trabajo tanto a nivel nacional como internacional.

Para más información: María Fernández
Barcelona +34 93 412 78 78 ext. 7
Madrid + 34 91 142 93 64 ext. 7
M +34 667 798 225
mfernandez@mahala.org
www.mahala.org

lunes, 29 de noviembre de 2010

The expanding world of wine


29 Nov 2010 by Jancis Robinson/Syndicated

I have been intimately involved with updating The World Atlas of Wine, a picture-book classic of wine literature that has been a much loved and constantly consulted standard in my own library since Hugh Johnson prepared the first edition back in 1971. One of the double-page spreads I have referred to most comes at the very beginning, a map of the world showing two neat bands around the earth, one in each hemisphere, indicating the countries where wine is produced.

But the wine map of the world has changed more rapidly in the last decade than ever before in the history of wine. One major factor in this fluidity is climate change. Countries that only recently we thought of as having summers definitively too cool to ripen grapes now have vineyards planted by a mixture of brave hopefuls and pioneer vintners who have already proved the validity of their regions' claim for a place on the world wine map. Acclaimed German vintner, Klaus Peter Keller of the Rheinhessen, recently planted a Riesling vineyard in Norway, for instance. Who would have believed 20 years ago that Scandinavia, and now even Poland, would become a wine producer?

Other unlikely northern European countries are also establishing themselves as serious wine producers. In Britain we had the moderating influence of the Gulf Stream and the knowledge that England had been quite a substantial wine producer in the Middle Ages to sustain the renaissance of English viticulture from the mid 20th century, but more recently vineyards have been planted across the North Sea in Belgium and the Netherlands. I had my first intimation that Belgian wine was not a joke when given Clos d'Opleeuw Chardonnay 2001, grown west of Maastricht, blind and, along with a fellow Master of Wine, took it for a Puligny-Montrachet.

But this is just one wine, grown with the tenderest of loving care in a clos, a walled plot of land, protected from the vicissitudes of nature. Much more of a shock, and more generally impressive, was a selection of 16 Dutch wines brought to me recently by a Dutch film crew. I had the most modest of hopes for them but the more I tasted the more surprised and delighted I was (see My most surprising tasting ever). A line-up of reds based on the distinctly superior Regent, which contains some non-vinifera genes and is usefully disease resistant in a climate as damp as Holland's, was really very convincing. The wines, particularly those of Colonjes and Gelders Laren's excitingly packaged Kus van Thérèse bottling, tasted fresh, fruity, not unlike a well-made cool-climate Cabernet Franc.

And the vinifera-based whites were if anything even better. Apostelhoeve's oaked 2007 Pinot Gris was just as good as many a serious Alsace Pinot Gris with some bottle age on it and their Riesling 2008 really did taste like Riesling, while De Kleine Schorre's Schouwen-Druiveland's renditions of Pinot Blanc were exemplary - rather better than most Alsace examples. Bravo, the Dutch!

Admittedly this was a carefully handpicked selection of the best Dutch wines, but they struck me as superior to most English still wines to have come my way so far, even those that have won prizes. But I am thrilled to see that the chalky downs of England, so similar in soil structure to much of the Champagne region, can now give 'proper' champagne a run for its money, made to almost exactly the same varietal recipe and using the same techniques. Blind comparative tastings are always producing the right result for the Brits and the wrong one for the Champenois (who are still not moving wholesale to England despite rumours to that effect).

Similarly, the boundaries of Canadian viticulture are edging northwards, as they have been across the Pacific in Japan, where there is now a considerable wine industry on the northernmost island of Hokkaido. And in China, not just at the northern limits of viticulture, the quest continues for the perfect spot for the vine. Initially the focus of wine-producer attention was in Shandong province on the east coast, and indeed this is where the golden brand Château Lafite has chosen to establish its new joint venture. But there are still more than 3.6 million square miles for the vine to explore in China and some of the most recent plantings by ambitious producers such as Pernod Ricard, the promising private enterprise Silver Heights and Grace Vineyards, originally established in Shanxi province to the immediate east, are in the Helan Mountain region of Ningxia province. First signs are promising but there are doubtless others exploring possible new wine regions in other parts of China, including in the Muslim far west around the troubled city of Urumqi.

Climate change may well force extensive redrawing of the wine map in established wine-producing countries. Australian vine growers are already showing signs of abandoning their hottest regions and migrating upwards (see, for example, Queensland's Granite Belt) and southwards (see smug Tasmanians). Some of the more prescient vine growers all over the world are quietly acquiring land just that little bit cooler than the vineyards they already own. Clearly this inspired much of the planting in the chillier reaches of the Sonoma Coast appellation in California, and is presumably one of the reasons there is currently so much investment in the far south of Chile and Argentina, but I'm thinking, for example, of more particular instances such as Torres in north-east Spain and Prager in Austria's Wachau. Some of these new acquisitions may not (yet?) be in officially delimited wine regions but still their new owners think the investment is wise.

Then there are the brand new spots on the wine map that are much closer to, rather than further from, the equator than we would ever have imagined possible 20 years ago. Thanks to often extreme ingenuity, and general advances in tropical viticultural techniques, there are now thriving wine industries in the far north of Brazil, just eight degrees south of the equator in the Vale do São Francisco, as well as in unlikely places all over Asia such as in Thailand, Vietnam and, especially, India as producers experiment with 'new latitude wines'.

I wonder who will be the first to plant vines at the North or South Pole?

martes, 16 de noviembre de 2010

Malizia, el primer vino de hielo de uva tinta, sale al mercado


En las primeras semanas de Enero de 2009, concretamente el primer martes trece del año, cuando los termómetros marcaban 7 grados bajo cero en las faldas de Montelaturce (La Rioja) a 800 metros de altura, Bodegas San Prudencio iniciaba la vendimia de Malizia, el primer vino de hielo en España realizado a partir de uvas
tintas.

Para su elaboración se recogieron un total de 5.000 kilos de uva congelada de viñas tempranillo y garnacha de más de 30 años, que fueron prensadas a pie de viña. De esta forma se consigue que se congele el agua en el interior del grano y se obtiene la esencia de un mosto muy concentrado y rico en azúcares con un rendimiento
extremadamente bajo, del 14%, de transformación, ya que de los 5.000 kilos de uva vendimiada se obtienen únicamente 750 litros de este preciado mosto.

Tras una fermentación lenta en barricas de roble francés a temperaturas inferiores a 15 grados, ha realizado su maceración en barrica sobre lías durante 6 meses. El vino obtenido de esta vendimia es extremadamente dulce,
aromático y meloso con un grado alcohólico potencial de 22ª pero que, gracias a una fermentación parcial, se obtiene un vino con una gradación alcohólica próxima a los 11º, dejando que el resto del azúcar, unos 200 gramos por litro, le confiera su dulzor particular.

Bodegas San Prudencio, iniciará la distribución de Malizia, con una producción limitada de 1.000 botellas de 375 ml, en el sector de la alta restauración y respondiendo, ante todo, al reto en la búsqueda de vinos de nuevo estilo con los que satisfacer las necesidades de unos consumidores cada vez más exigentes.

El vino de hielo, Ice wine, es un producto tradicional, excepcionalmente apreciado, de las regiones vinícolas más frías de países como Alemania, Austria o Canadá, pero siempre partiendo de uva blanca, siendo Bodegas San Prudencio, pionera en nuestro país en la realización de este tipo de vino partiendo de uvas tintas
clásicas, tempranillo y garnacha.

martes, 26 de octubre de 2010

Un paseo por las nubes


Wine Institute en Cafayate



Retórica, no. Literalmente, pasear por Cafayate significa pasear por las nubes que dominan los viñedos situados a más de 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar. En las tierras donde el Cardón reina absoluto y donde el paso del tiempo parece haberse tomado un respiro, las bodegas invitan a disfrutar lo mejor de sí.
El siguiente es el relato de una corta travesía que realizó un grupo de estudiantes de Wine institute a los Valles Calchaquíes. El viaje de estudios fue liderado por su directora Analía Videla, los profesores Luis y Martín Manteguini y una “troupe” de 20 estudiantes de Asesores en vino, Sommellerie y Marketing de Mendoza y Buenos Aires.
Bitácora de viaje: día 1
Partimos de Mendoza al atardecer de un día calmo para arribar a Cafayate 16 horas más tarde en una traffic conducida por dos simpáticos personajes, José y Germán; claro, elegimos la ruta más ardua, la que sube por los valles calchaquíes hasta Santa María, Catamarca, donde la 40 recorre varios kilómetros de arena y desierto. Camino difícil y sinuoso, pero paisaje digno de ser admirado.
Fresco y nuboso nos recibió Cafayate; era mediodía cuando llegamos a Yacochuya, un paraje cuasi-virgen, pedregoso y dominado por el cactus y la flora autóctona. Primer destino: Domingo Molina, una bodeguita de vinos de alta gama donde nos recibió Rafael Domingo. El anfitrión nos dio a probar sus mejores Cabernet Sauvignon y Torrontés. Aplausos para Domingo Molina Cabernet Sauvignon, intenso en boca, expresivo en nariz, alta concentración de color y buena frescura, para una guarda mínima de 3 años sin dudar.
Si vieron una llama en la etiqueta, sabrán que la próxima bodega fue Lavaque, más conocida por los lugareños como Finca El Recreo. Antiguo y restaurado, el edificio de 1910 encanta a los visitantes, con sus arcadas y sus paredes de piedra. Tras la cata las opiniones se dividieron: muchos votan decididamente por el Quara Torrontés Reserva. Otros, como yo, preferimos el Quara Cabernet Sauvignon, en el que predominan las notas de pimienta negra y pimiento verde. Cuestión de gustos nomás
Al finalizar el día, tras visitar bodega El Tránsito y probar su línea de varietales jóvenes, el grupo cenó en Cardón empanadas salteñas, tamales y cabrito. Para maridar se eligieron los tintos y el Torrontés Elementos, de bodega El Esteco. Más tarde, una partida reducida decidió continuar la noche, que invitaba a las peñas, al folclore y al canto.
Paseo por las nubes: día 2
El sol apareció por un instante, azuzando a las suaves nubes que prometían volver. En el jardín de la casa colonial que perteneció a la familia Etchart y que hoy es del grupo Pernod Ricard, el grupo degustó algunos de los mejores exponentes del terroir cafayateño. La bodega ofreció una degustación de diez vinos de sus líneas Cafayate, Cafayate Reserve, Gran Linaje, Etchart Torrontés tardío y Arnaldo B. Cabe destacar la excelente relación precio- calidad de Cafayate Torrontés, digno representante de la zona, equilibrado, joven, vibrante, con notas cítricas y florales en nariz, buena acidez, mucha frescura y fácil de beber.
Al mediodía visitamos Finca Las Nubes, un paraíso enclavado en un paraje soñado que pertenece a los Mounier, matrimonio mendocino que llegó a Salta hace más de 20 años. Ana, la esposa de José Luis, relató para nosotros la historia de Cafayate, de su gente, de sus vinos y de su esfuerzo, una historia que de verdad conmueve hasta la lágrima.
Mounier dirigió la degustación de un trío compuesto por un Torrontés, un rosado y un Malbec. Vinos honestos, elegantes, respetuosos del terroir, sin aditamentos, así, parecidos a José Luis, su hacedor.
Entre besos y abrazos dijimos hasta pronto para partir hacia San Pedro de Yacochuya, la bodega de Marcos y Arnaldo Etchart, y de su socio comercial, el célebre “flying winemaker” Michel Rolland. Reconocidos y alabados por la crítica, los vinos de Yacochuya son como “perlas negras”, raros, únicos, vinos que dan para hablar, reflexionar y disfrutar. Mención especial para Yacochuya, el ícono, un blend de Cabernet, Malbec y Tannat de $180; poderoso , indomable, negro como la noche que cubría el misterioso paisaje del duende cuando nos despedimos de la finca, con una particular sensación en el alma que no intentaré describir.
Final de travesía
Visita a bodega Nanni y pronta partida hacia el destino final; bodega Posse, en pleno desierto tucumano. Allí gozamos de una bienvenida de lujo con platos regionales y una cata de los vinos Julio Julián y El Patriarca elaborados por Marcos Etchart. Posse es un edificio de piedra, cemento y grandes ventanales que en breve estará listo para alojar turistas que, como nosotros, seguramente se maravillarán ante esos viñedos orgullosos que aguantan sin chistar la furia del sol, el calor de la arena y las ráfagas de viento que castigan sin cesar.
Regresamos a Mendoza, la tierra del sol y del buen vino, la tierra que queremos y defendemos como “la” tierra del Malbec, experimentando sin embargo cierta nostalgia por la tierra del Torrontés. Es que entre ambos, entre el Malbec y el Torrontés, se da esta danza perfecta y la identidad de los vinos argentinos se completa. “It takes two for tango” (se necesitan dos para el tango) enfatiza el lema promocional de Argentina hacia el exterior ¿Tiene sentido, no?